• Lic. Diego S. Gómez

Adolescencia, Sexualidad y Virtualidad: Las 2 caras de la moneda.

Actualizado: 17 abr



El mundo humano cambió más en los últimos 50 años, que lo que cambió en los miles de años de su historia previa. La tecnología ha transformado la vida de las comunidades, y ha alterado la biósfera de un modo tan estrepitoso como preocupante. Los cambios entre una generación y otra son cada vez mayores; las formas de ver y procesar la realidad se ha acelerado y distanciado muchísimo. Esto, lógicamente, muchas veces genera conflictos en distintos planos y ámbitos de la vida (familiar, institucional, cultural y social).

Mucho se ha estudiado y teorizado sobre la llamada “adolescencia”, y podríamos abordar el tema tanto desde la biología (respecto de los importantes y drásticos cambios a nivel hormonal, corporal, etc.); desde la psicología (los “duelos” propios de la pubertad: por el cuerpo infantil, el rol y la identidad infantil, por lxs pa/madres idealizadxs de la infancia, y –según algunxs autorxs– por la bisexualidad infantil originaria); como desde la antropología o la sociología, etc.

Desde luego, mi pretensión para este escrito no es muy ambiciosa, sólo quiero destacar algunos puntos respecto del lugar que ocupa la tecnología en jóvenes (sobre todo de clase media), y de un punto de contacto con algunas de las modalidades en que viven la sexualidad.

Algunas investigaciones (como la de J. Busquet, 2012) afirman que, gran parte de les adolescentes, perciben el mundo virtual (vía internet/ redes sociales, o juegos en línea, etc.) como una extensión de la realidad ‘concreta’, que lo virtual y lo real operan como dos realidades paralelas que forman parte de su propia vida, las cuales conviven sin cuestionarse, e incluso a veces, se superponen (es decir, pueden estar en el mundo virtual, y aun así no dejan de estar conectados con el mundo real, y viceversa). Las/ los/ les adolescentes entran y salen de ambos universos (‘online’ y ‘offline’), sin –a veces– diferenciar marcadamente sus fronteras.


Busquet plantea que lxs jóvenes integran a su vida cotidiana las redes sociales, mientras que –para lxs adultxs, en cambio– la virtualidad de “la red” es apenas un instrumento.

A muchxs jóvenes, y al contrario de personas ya adultas, la pantalla les facilita la comunicación, genera una distancia que les hace más cómodo moverse en el mundo virtual que en el real (cara a cara) porque en él sienten menos inhibición e inseguridad que en el cara a cara (y cuerpo a cuerpo).

Una de las características que marca la adolescencia, es el pasaje del mundo ‘endogámico’ (familiar) al mundo ‘exogámico’ (social, extra-familiar); y no es posible comprender la adolescencia sin la importante presencia del Grupo de lxs amigxs. Internet y las nuevas tecnologías (telefonía celular móvil) provocaron nuevas formas de sociabilidad juvenil. Por ejemplo, la interacción entre les adolescentes hoy, es (frecuentemente) en simultáneo, a través de múltiples pantallas, en tiempo real, y sin necesidad de presencia física.


La cámara (de foto/video) del celular es su espejo de bolsillo, que les permite verse y reflejarse en les demás. Utilizan las redes para socializar, para hacer amigxs, para contar acerca de sus vidas, de lo que piensan y sienten sobre los temas que más les preocupan, pueden diseñar lo que quieren que otros sepan de sí mismxs y evaluar los comentarios que reciben sobre lo que cuentan, todo ello mediado por una pantalla. Buscan aprobación a través de un like, y están pendientes de si son seguidxs o no por otrxs, o si son bloqueadxs (que es algo así como no existir, y nó solo para el/la/le otre). Entre les adolescentes, “ser o no ser parte de algo” (y ser aceptadx –o repudiadx–), es una marca esencial en el proceso de construcción de la identidad.

La tecnología y la consecuente anulación de la dimensión corporal, permite a muchxs jóvenes expresarse con menos inhibición, con mayor autenticidad. De alguna manera, no sienten allí tantas limitaciones. La red es, para ellxs, posiblemente el único espacio en el que pueden sentirse realmente independientes.

Estas transformaciones tecnológicas –junto con los cambios sociales y culturales que las acompañaron– sin duda han afectado directamente la manera en que lxs adolescentes construyen su identidad, porque en cada texto, imagen o video que suben a la red social, ensayan perfiles o personajes diferentes de los que asumen en la vida real. Internet les da la oportunidad de probarse, a la luz de lxs otrxs,


Este particular vínculo de les adolescentes con la tecnología, define una nueva manera de Ser y de Hacer, una cultura diferente, y una forma distinta de encarar su relación con lxs demás.

Por ejemplo, lxs jóvenes de ámbitos urbanos (la llamada Generación de lxs ‘nativos digitales’), es en general más desprejuiciada, más comprensiva y empática respecto de la diversidad étnica, cultural y –en especial– de la diversidad sexual y de género –en comparación a las generaciones previas–. Un gran porcentaje de ellxs, muestra altos niveles de aceptación; creen que las personas deben ser lo que son (en relación al respeto por los derechos de las personas gays, bisexuales, lesbianas, trans, no binarias, etc.).

Es preocupante la actitud impaciente/prepotente de algunxs adultxs para que lxs adolescentes –y también desde su niñez– ‘se definan’ o se encasillen en una u otra categoría (tanto en lo relacionado a su orientación sexual, como a su identidad y expresión de género), lo cual restringe su libertad de experimentar(se). Se trata de permitirles percibir cómo se sienten más cómodxs, de registrar quiénes les atraen y quiénes no; de brindarles espacio y libertad para ir haciéndose… que tengan la posibilidad de ‘re-conocerse’, de ‘des-cubrirse’ y hallarse (y por ende, de ser ‘quienes verdaderamente son’; de poder ser auténticxs y felices).

También, lxs ma/padres deben aceptar que, en este experienciar, su hije puede ir cambiando, y eso no es un problema de inmadurez, sino un aspecto del crecimiento. No es un 'problema' de lxs hijxs, sino de lxs adultxs. La mayoría de lxs adolescentes tiene la capacidad de tolerar su propio no saber’ hacia dónde ir, la habilidad de habitar “los grises”. Son los temores y ansiedades de lxs adultxs (incapaces de tolerar el corrimiento de ‘las Normas’ y lógicas binarias cis-hétero-sexistas), no las de lxs hijxs (no pocas veces, ese 'problema' es 'heredado' o 'implanado' por el entorno familiar). Y si lxs ma/padres no quieren volcar en ellxs esos miedos, prejuicios y temores, será mejor que los reconozcan, los observen y los trabajen.

Pero desde luego, esta moneda tiene otra cara: la virtualidad también tiene sus riesgos, sus peligros, sus patologías.

Jean Twenge, profesora de psicología de la Universidad Estatal de San Diego, publicó un libro con los resultados de en una investigación basada en encuestas a 11 mil jóvenes estadounidenses, con entrevistas en profundidad; y se pregunta:

Por qué los chicos hiper-conectados están creciendo menos rebeldes, más tolerantes, menos felices, y completamente no-preparados para la adultez.

Les adolescentes de hoy, son la primera o segunda generación que dispone de tanta variedad de instrumentos tecnológicos –y no sólo para comunicarse–. Para aprender a “negociar” su identidad y crear un sentido de pertenencia, crean personajes que les permiten jugar distintas identificaciones –con otrxs afines– a través del personaje creado, y ensayar otros roles y modos de ser/actuar.

Un riesgo, es que la facilidad de moverse en este espacio cómodo, con ‘menos’ riesgos, les atrape de tal manera que, lo saludable de entrar y salir del espacio virtual a la realidad, se vea obstruido y se alienen en el personaje creado.



Internet les permite pertenecer a un grupo o hacerse de amigxs con quienes compartir intereses, con quienes identificarse, hacer banda, sin la necesidad de la presencia física. Lo patológico (mejor dicho: lo que puede desencadenar experiencias de sufrimiento) puede darse si quedan fijadxs a esta única forma de comunicación, y pierden el contacto con lxs otrxs en el espacio real.


En la clínica psicoterapéutica con adolescentes, se evidencia el sentimiento de soledad y angustia que aparece cuando sólo pueden tener amigxs virtuales, pero sin circular entre los espacios virtuales y los reales.

Del mismo modo, se observa el terrible sufrimiento que padecen cuando, lxs responsables de su cuidado, les exigen ser ‘alguien distintx’ a quienes verdaderamente son (en relación a su orientación sexual o identidad de género).

Pero pasemos a un tema aún más preocupante:

Además de utilizar las redes para conocer personas y darse a conocer, para jugar, divertirse, hacer bromas (etc.), algunxs también las utilizan para denigrar y violentar a otrxs, para hacer 'ciber-Bullying' (que es una forma de agresión y violenia), y algunxs también para hacer ‘SEXTING’:

“Sex” significa sexo, y “texting” que quiere decir envío. Consiste en enviar mensajes, fotografías o vídeos de carácter sexual a través de Internet, siendo la mensajería instantánea y las redes sociales los canales más utilizados.


Esta práctica, es más común y difundida de lo que imaginamos… Lxs principales practicantes de sexting son adolescentes de entre 12 y 16 años promedio (aunque también está muy extendida entre personas adultas), que no ven ningún problema en tomarse fotos de contenido sexual.

El principal problema del sexting es la difusión: a veces constituye un problema de privacidad, pues cuando una imagen es enviada o ‘subida’ a la red, se pierde el control de ella, y es casi imposible saber quién, cuándo o dónde la está viendo.

Púberes y adolescentes ensayan y experimentan con su sexualidad y la de su amigx virtual, sin la inhibición o el temor que entraña el encuentro cuerpo a cuerpo. Algunxs se exponen virtualmente (públicamente), socializan su cuerpo, sus sentimientos, pensamientos, etc. Juegan a ser ‘Otrx’ (un personaje, un 'alter-ego')…


En algunos casos, se llega a la ‘Sextorsión’, que es una forma de extorsión o chantaje sexual (es decir, un delito). El ‘sextorsionador’ chantajea a la víctima con contenido privado, por lo general fotos o vídeos sexualmente explícitos. Este contenido puede ser conseguido mediante el hackeo, el sexting o el grooming. A cambio de no difundir dicho contenido, los delincuentes exigen algo a cambio, desde dinero, más contenido, pagos o 'favores' de índole sexual (para ser precisos: Abuso / Violación).

La viralización inmediata que permiten las redes, potencia el efecto devastador en las víctimas de esas agresiones. Una vez que un contenido así circula por internet, detenerlo es prácticamente imposible.

Grooming es la serie de acciones y estrategias que un adulto lleva a cabo para ganarse la confianza de un/a menor, a través de Internet, con el objetivo de cometer Abuso (agresión sexual) y/o violación. Se trata de un tipo de acoso sexual a menores en la red. A los pedófilos que realizan estas acciones, se les denomina "groomer’s". Su táctica más habitual es hacerse pasar por menores (de cualquier género) para poder contactar con niñxs o adolescentes, ganarse su confianza y, de esta manera, lograr que les envíen contenido de índole sexual (fotos o videos) que les comprometan. Una vez que consiguen los archivos, chantajean y extorsionan a la víctima para efectuar abusos o violaciones en la vida real. Cuando esto sucede, el ‘groomer’ se convierte en pederasta.


Las redes de pedofilia, de pornografía infantil, de Trata con fines de explotación sexual mediante la prostitución, etc., se nutren de estas y otras estrategias. Esto constituye uno de los negocios ilícitos más redituables del planeta, sólo sobrepasados por la venta de drogas y armas. Estas redes tienen un enorme poder, operan a todo nivel, y en especial en altas jerarquías del poder estatal, clerical o empresarial. Por eso es MUY importante alertar, tanto a adolescentes, jóvenes y adultxs (familiares, docentes, etc.), sobre los peligros de compartir material sexual por las redes o mensajería instantánea.


Cientos de organizaciones que luchan contra estos flagelos, advierten sobre la posibilidad de que sus fotos o videos sexuales caseros aparezcan en sitios porno o sitios de pedófilos. Hay miles de casos en que, por lo general un novio o marido resentido o sextorsionador, revela y difunde contenido íntimo de la pareja (el llamado ‘Porno-venganza’). Cientos y cientos de adolescentes han llegado al extremo del suicidio al ver su vida social y comunitaria arruinada por parejas, ex parejas, ‘amigxs’ despechadxs o compañerxs de estudio (colegio y/o universidad).



Recientemente (e irresponsablemente –año 2020), representantes del Estado Argentino, del actual Gobierno, han aconsejado / alentado a la población (en el contexto de aislamiento social obligatorio por el COVID-19), a practicar el llamado “ciber-sexo” o sexo online… Para colmo, lo vincularon con “la salud”

¿Sabrán de lo difícil que es que los varones entiendan y respeten lo que es el “consentimiento”? (Pasarse por alto el consentimiento, vulnerar el derecho a la intimidad y a la integridad sexual, también es Violación)

¿Saben, por ejemplo, lo que cuesta –sobre todo a las mujeres– negociar el uso del preservativo por parte de su pareja? (único método que, además de evitar embarazos no deseados, protegen de enfermedades e infecciones de transmisión sexual).

Si esto cuesta tanto en la vida real, imagínense lo que será en la virtualidad!

El “amor de tu vida”, también puede ser 'una moneda' y tener 'otra cara'… Mejor evitarse la ‘malasangre’. Yo sugiero que NO lo hagan, ni ahora ni nunca.


Quien diga que no puede satisfacer su apetito sexual por su propia cuenta sin recurrir a las tecnologías o industrias del sexo (más no sea a través de un teléfono celular), debería provocarnos –cuando menos– desconfianza.

Para ir terminando, 2 mensajes para los/las/les adultes (madres, padres, docentes, funcionarixs, etc.)... El primero, sobre la ESI (Educación Sexual Integral):

Entendamos que los/las/les niñes y adolescentes tienen Derechos, y entre esos derechos, a la educación, al Saber: saber sobre su cuerpo, sobre Qué se puede y qué-no-se-puede Hacer (respecto del cuerpo propio y de otrxs, así como Dónde y Cuándo); saber sobre las diversas y múltiples formas de ser, de sentir, de disfrutar, de vivir, de cuidarse, de defenderse, etc..

La ESI abarca distintos Ejes, los cuales se trabajan de acuerdo a la edad o nivel educativo (capacidad de entendimiento y asimilación) por parte de les niñes/adolescentes, y –se supone– se deberían trabajar de modo transversal en todos los niveles del sistema educativo (si bien la Ley 26.150 ya tiene muchos años –del 2006–, esto no se implementa, y el Estado tampoco se encarga de capacitar a lxs docentes ni a las entidades formadoras). Esos ejes son: cuidar el cuerpo y la salud; valorar la afectividad; garantizar la equidad de género; respetar la diversidad; y ejercer los derechos.

Muchas familias se oponen a la ESI (sea por desconocimiento o prejuicio, muchas veces inculcado y fogoneado por las distintas cúpulas religiosas)...

Niñxs y adolescentes no pueden depender de 'la buena o mala suerte' respecto al tipo de educación sexual recibida –o no– en su casa o comunidad... Tenemos que garantizar el derecho (el acceso) a la educación sexual integral de TODxS, y abrir los ojos de una vez a los grandes peligros que merodean sobre niñxs y adolescentes: la gran mayoría de los abusos sexuales o violaciones, se dan en el entorno familiar o cercano (familiares o allegados, vecinos, curas/pastores, profesores); por otro lado, la educación sexual masiva que hoy reciben niños, niñas y adolescentes proviene de la pornografía (omnipresente en sus distintas variantes –a 3 clicks de distancia si se la busca, o encontrándola sin querer navegando en internet... o recibiéndola por mensajes en grupos de whatsapp u otras redes), la cual cada vez es más brutal, pedófila, violenta, y racista. Sepan que redes como "Only Fans" son 'plataformas proxenetas'... Y esto sin meternos en lo aberrante de la Trata con fines de explotación sexual y/o prostitución, que cada vez más buscan captar niñas y adolescentes (sobre esto y sobre la 'pornificación de la cultura', escribí Aquí, Aquí y también Aquí).


Por último, dejo algunas Sugerencias para Madres/Padres en relación al Sexting, la Sextorsión y el Grooming:

· Hablen con su(s) hijx(s) sobre la gran difusión que pueden tener los archivos en Internet.

· Háganle entender que, tener permiso para sacar o recibir una foto de alguien para uso privado, no quiere decir que tenga permiso para difundirla.

· Explíquenle que aunque mande los archivos a un/x amigx o pareja de forma privada, terceras personas pueden utilizarlas con fines nocivos.

· Investiguen y háganles conocer a su(s) hijx(s) los métodos que usan los delincuentes para acceder a los archivos privados.

· Revisen o hagan revisar el teléfono y/o Pc en búsqueda de 'software malicioso' ('malware': programas para invadir, infiltrar, y robar datos e información), y elimínenlo.

· Si creen que su(s) hijx(s) puede(n) estar sufriendo chantaje, usen el diálogo y la comprensión. Es un tema serio que debe ser tratado. Si no saben cómo, busquen ayuda de un/a profesional.

· Si su hijx sufre sextorsión o grooming, guarden todas las pruebas del chantaje y hagan la denuncia.

· Ubiquen la PC en un lugar común o al que puedas acceder fácilmente a dar un vistazo. Denle privacidad, pero tengan la posibilidad de saber qué está haciendo (lo mismo con el uso del teléfono celular).

· Bloqueen el uso de la webcam y tápenla cuando no esté en uso. Los 'malwares' pueden acceder a ella.

· Asegúrense de que su(s) hijx(s) usen un sobrenombre en la red.

· Conozcan a sus amigxs, y si es posible, a sus contactos del teléfono.

· Eviten publicar fotos o videos de su(s) hijx(s) en las redes sociales.

· Sumérjanse en el mundo online y conozcan las nuevas tecnologías, pues forman parte del día a día de su(s) hijx(s) y deben/debemos velar por su seguridad, no sólo en el mundo offline.


Bibliografía:

  • http://educaryaprender.es/sexting-sextorsion-grooming/

  • Franco, A.: “Los Adolescentes el amor y la sexualidad en tiempo de lo digital” (2019).

  • Busquet, J. 2012. El estudio, en el que se entrevistó a 120 jóvenes de escuelas –ESO y Bachillerato– y a 60 adultxs –profesorxs y ma/padres–, fue dirigido por investigadorxs de la Universitat Ramon Llull, en colaboración con la Universitat Oberta de Catalunya, la Universidad de Sevilla, la Universidad de Salamanca y la Universidad Juan Carlos I de Madrid.

  • Twenge, J.: “iGen” (2017).

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