• Lic. Diego S. Gómez

Algunas Pautas para el Trabajo en Grupos:

Actualizado: 30 mar 2020



Existen muchos tipos de Grupos: deportivos, laborales, terapéuticos, recreativos, formativos, civiles/políticos, profesionales, de desarrollo personal, de afinidad, etc. Todo Grupo posee –implícita o explícitamente– “normas” o “Pautas” de funcionamiento, según sus características, objetivos y necesidades.


En los Grupos Gestálticos (de formación, de desarrollo personal o de terapia) se proponen distintas pautas (de comportamiento, y de expresión) que, en lo personal, considero MUY valiosas, y pueden ser aplicables y útiles a otros tipos de Grupos.


Aquí un breve comentario sobre algunas de ellas:


- Confidencialidad

Esta pauta es vital para generar un clima de confianza y de seguridad psicológica/emocional entre sus integrantes. Todo lo que suceda en la intimidad del grupo, no debe divulgarse. Si alguien comenta algo a alguna persona o personas que no participan del grupo, será de modo amplio, general, impersonal, desde SU sentir, y sin exponer nombres ni detalles.


- Honestidad

Tiene que ver con la sinceridad, con la apertura, con expresar y transmitir al Grupo lo que de verdad sentimos y creemos. Esto implica exponernos, darnos a conocer. Mientras más confianza exista en el Grupo, la apertura será mayor, y más fácil / fluida.


- No Juzgar / Aconsejar ni Interpretar

En muchos grupos, los juicios / etiquetamientos no tienen cabida, pues son condenatorios, son reduccionistas, no suman, pueden ser dañinos y violentos. En lugar de juzgar o catalogar, proponemos describir lo que nos sucede (sensaciones, emociones).

A menos que –en alguna ocasión– una persona del grupo pida explícitamente una opinión o consejo, esta práctica puede resultar intrusiva, impositiva, desubicada (además de infructuoso).

Lo mismo con las interpretaciones, que muchas veces no son más que ‘proyecciones’ de pensamientos y puntos de vista. La adjudicación de intenciones es un modo de acusar, y genera daño (“hiciste eso porque…”). Al intelectualizar, teorizar, Intentar buscar “causas” o “porqués”, nos alejamos de lo que sentimos…

Nadie tiene “la verdad”, procuremos evitar sermonear. Es preferible decir “me imagino que vos…”, y al menos así me hago cargo de que es lo que YO supongo, y ya no tiene el peso de un “juicio” o “acusación”, como si fuese una realidad objetiva que no admite discusión.


- No Interrumpir ni Manipular

Las interrupciones no se efectúan solamente por la ansiedad de hablar mientras otra persona lo está haciendo, sino también cuando –por incomodidad propia– evitamos que ciertas situaciones se desarrollen (emotivas, confrontativas, etc.). Por ejemplo, cuando alguna persona comenta algo y comienza a emocionarse, y otra hace un comentario o chiste para “aliviar” o “desviar” el tema, o llevar la conversación hacia otro lado, o simplemente intentando “descomprimir” la tensión… Puede ser también que, en esa situación, se acerque y ‘consuele’ a la persona, que lo abrace o que le lleve un pañuelo, etc., generando una interrupción del despliegue de la situación, o ‘aliviando’ la intensidad emocional.

La manipulación refiere a utilizar la energía de otrxs para nuestro propio provecho. La manipulación, hacer que otra persona diga o haga algo que no sabe si quiere, se puede realizar desde el halago o desde la crítica.

La propuesta es “Ser directxs en la expresión”, sin dar rodeos, y “transformar las preguntas en aseveraciones” de lo que quiero/necesito. Por ejemplo, preguntar qué están tomando, preguntar si está rico, divagar sobre esa bebida, etc., cuando lo único que necesitaba hacer, era pedir que me conviden.


- Priorizar lo que Sucede (y Sentimos) por sobre lo que Pensamos

Un hecho puede suscitarnos sensaciones /emociones, y pensamientos. Muchos conflictos inter e intra-personales se podrían evitar si supiésemos discernir entre lo que moviliza nuestra acción: si se apoya en lo que Sentí –a partir de lo que sucedió–, o si se apoya en algo de lo que Imaginé (pensé, creí, supuse, etc.) a partir de ello. Lo que imagino (o pienso) a partir de un suceso, también me genera sensaciones y estados de ánimo, y si nuestra reacción tiene más que ver con nuestro imaginario que con el hecho en sí, puede ocasionar/nos problemas con el resto.

Lo que pensamos pude estar bien o mal, correcto o incorrecto; en cambio “lo que siento” es lo que me está pasando, y no me puede pasar otra cosa, pues no siempre podemos –ni tenemos por qué– controlar lo que sentimos… Y nadie tiene derecho a juzgar lo que sentimos, es lo que nos pasa y “es nuestro”. Puedo estar triste, alegre, angustiadx, desanimadx, esperanzadx, energizadx, contentx, predispuestx, desilucionadx, decepcionadx, etc.

Cuando hablo desde lo que siento, NO estoy emitiendo ningún juicio ni opinión, pues hablo “de mí” y “desde mí”, es un comentario descriptivo. Hay quienes confunden Sensación/sentimiento y Pensamiento, y arman oraciones del tipo “Yo siento que…”, “Yo siento que vos…”, “Yo siento que vos sos…”, “Yo te siento…”. Lo que hacen es juzgar, proyectar o legitimar un pensamiento, expresándolo bajo la forma de un sentimiento.


- Responsabilidad

La propuesta es hablar desde mí (en 1ª persona), sin generalizar, sin distanciarme emotivamente y haciéndome cargo de lo que digo y siento. Expresiones como “a todxs nos pasa”, “hay cosas que a unx le cuestan”, “siempre”, “nunca”, etc., nos alejan de lo que decimos y sentimos en el ‘aquí y ahora’.

Otra ‘pauta Lingüística’ ligada a la responsabilidad, es la de decir “No puedo” cuando en realidad es un “No quiero”, utilizada para evitar correr riesgos, o jugar el rol de ‘pobrecitx’.


- Confrontar


Esta palabra tiene mala fama; no se trata de pelear, sino de hablar “frente a frente”, es “Hablar con” y no “Acerca de”. Es poder mirar a los ojos a alguien, y expresarle lo que siento o pienso.




- No disculparse

Hay personas que se la pasan pidiendo “perdón” y “disculpas”, a cada rato y por cualquier cosa… Si me tienen que ‘dis-culpar’, es que siento “culpa”. La culpa, es provocada por un diálogo interno entre una parte que acusa y otra que es acusada.

En vez de auto-inculparme (supongamos, por "llegar tarde"), la propuesta es hacerme cargo: si me equivoco y genero un daño, admito mis errores y trato de corregirlos o repararlos; no hace falta auto-acusarme, ni tengo que poner al resto en la posición de ‘quitarme el peso que siento encima de mí’ (que yo mismo, imaginariamente, me puse).



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