• Lic. Diego S. Gómez

Pasado, Presente, Futuro


Algunas veces, en sesión, me encontré diciendo que “SALUD” incluye: el saber (o el ‘darse cuenta de’) “Dónde” estamos pisando (presente); conocer “Desde dónde” venimos (pasado); y –más o menos– tener una idea de “Hacia dónde” queremos ir (futuro)… o al menos, adónde queremos ‘no-ir’.


Por ejemplo:

Hay personas que viven con un pasado ‘enterrado’, tapado, velado, consciente y forzosamente olvidado… Como si vivieran escapando de un PASADO aterrador, refugiándose en el presente o en el futuro… Son aquellas personas que corren sin prestar atención dónde pisan en lo inmediato, exponiéndose al constante peligro de tropezarse y caerse / golpearse.


Otras personas, a la inversa, viven huyendo del PRESENTE y cobijándose en el pasado, pues ‘todo pasado fue mejor’ (o eso dicen creer); son aquellas que ‘caminan hacia adelante pero mirando hacia atrás’, exponiéndose al riesgo de chocarse contra cualquier cosa.



Hay quienes no viven ni en el presente ni en el pasado, sino en un Futuro fantaseado, ilusorio, que nunca es alcanzado… Lamentablemente, el final de ese camino es la ‘des-ilusión’, que lxs encierra en un ‘estrecho y melancolizado’ presente.

También hay personas que proyectan su catastrófico pasado en el FUTURO, al cual nunca quisieran llegar… Son aquellas que caminan lenta y tímidamente, mirándose los pies; puede que no tropiecen, pero definitivamente pueden terminar en lugares donde no querían llegar.



Cada temporalidad tiene lo propio, a nivel ‘Tarea’ y a nivel ‘Sensación’


¿Y cuál es la “Tarea” en relación al PASADO?

La de integrar: lo ‘bueno’ y lo ‘malo’, lo ‘lindo’ y lo ‘feo’, pues cada experiencia pasada me hace ser como soy ahora… Y para poder integrar, debo poder ‘re-conciliar’, es decir, ‘re-unir las partes’, para que pueda haber cierta ‘armonía’. La Salud requiere de poder funcionar como una unidad, y no ‘partes divididas’. Todo lo que esté en contradicción y apartado de la consciencia, implica un costo energético que afecta al funcionamiento general del organismo… tiene un ‘peso’, un ‘costo’, se siente como una ‘carga’. Para poder reconciliar, debo primero poder ‘re-significar’, es decir, comprender algo de un modo nuevo, verlo de otro modo, llamarlo de otro modo, entenderlo de otro modo… No es lo mismo creer (por ejemplo) que he sido una persona ‘cobarde’, a darme cuenta que en realidad he sido una persona ‘precavida’, y que hace falta tener valor para no seguir la corriente o a ‘la masa’.


Si puedo ser capaz de darme cuenta (reconocer, resignificar, comprender, aceptar) de ese pasado de donde vengo, el Pasado será una fuente de Experiencia insustituible.


Y en cuanto a la Sensación, una vez integradas en la consciencia aquellas partes ‘escindidas’ (separadas), es la de estar “en paz” con unx mismx… es comprender que Yo (el todo) soy mucho más que ‘esa parte’ que me duele o desagrada; es la liviandad de poder vivir el presente sin cuentas pendientes, sin (auto)reproches, sin reclamos, sin culpas, sin deudas (o con las menos posibles).

Por ello la memoria y el recuerdo son algo tan importante para la existencia, para poder vivir en el aquí y ahora… Sin memoria ni recuerdos no podríamos ‘avanzar’ ni hacer casi nada de lo que hacemos (no tendríamos a disposición numerosos conocimientos y experiencias previas que nos ahorran tiempo y energía), el ‘continuo temporal’ se detendría, con lo cual se desarticularía la vida entera… Sería como frenar la púa en un viejo tocadiscos: para que haya música, debe haber movimiento… Lo mismo sucede con la vida.



Tal como vimos con el recordar, la vida sería igual de inconcebible si no tuviéramos la capacidad de imaginar: el FUTURO está vinculado a la capacidad de proyectar, de prever. Podemos imaginar o proyectar tanto fantasías catastróficas como anastróficas (positivas), y lo interesante es darnos cuenta de la influencia que esto tiene en el presente: nos da o nos quita ‘energía’ (fuerza, vitalidad, entusiasmo).

No se trata de auto-convencerse (ilusionarse) con un futuro fantástico, ni de que todo será como soñamos, sino de poder realizar una proyección realista, plausible, viable y optimista del futuro (cercano o lejano), sabiendo que cierto porcentaje dependerá de cada unx, y cierto porcentaje de las condiciones del entorno –y de lo que podamos hacer con ello–. Si esta Tarea está bien hecha, la Sensación que nos vuelve del futuro es de ‘alegría’ (en tanto esperanza, energía, o ánimo).


El PRESENTE, el poder vivir en el aquí y ahora, depende de todo nuestro sistema perceptual, pero en armonía con el pasado y el futuro. La tarea es la de registrar (por medio de los sentidos) y discernir lo que sentimos, lo que pensamos, para poder responder (actuar) de un modo acorde, equilibrado, con inteligencia y coherencia.

La sensación de lograr esta ‘unión’, este balance entre el pasado-presente-futuro, entre el recordar-sentir-imaginar-hacer, es de ‘fortaleza’.



En definitiva, cuando podemos ‘ecualizar’ ajustadamente estas 3 dimensiones temporales, podremos decir que nuestra vida tiene “SENTIDO”… Sentido en tanto Dirección (hacia dónde, por dónde); Significado (porqué y para qué); y Registro consciente (de las emociones y sensaciones que ‘sentimos’ en el cuerpo).


Es por ello, que además de desear “Salud”, me gusta desear (como hacen lxs humanistas):

“Paz con el pasado, Fuerza en el presente, y Alegría desde el futuro”…

O, si lo prefieren:

“Paz en la mente, Fuerza en la acción, y Alegría en el corazón”.


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