• Lic. Diego S. Gómez

'Soy todo lo que Discriminas'

Actualizado: 7 jun 2020



El 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) eliminó a la homosexualidad de su manual de ‘enfermedades mentales’ (CIE-10: Clasificación Internacional de Enfermedades). Así fue como, de un día para el otro, las personas LGB, dejaron de ser consideradas “enfermas” en función de su orientación sexual.

Por ello, el 17 de Mayo se consolidó como Día internacional de Lucha contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género, un día de visibilidad, promoción y reclamo por la protección y pleno goce de los derechos humanos de la población LGBTIQ+ a nivel internacional.

LGBTIQ+: Lesbianas, Gays, Bisexuales, personas Trans* –travestis, transexuales y transgénero–, Intersexuales, Queer’s (del inglés, ‘rares’), y ‘+’ (personas no binarias, y otras identidades: marikas, tortas, travas, etc.


Pero, tener ‘los mismos derechos’ que las personas consideradas “normales”, es otra historia, y la lucha por el legítimo y total acceso a sus derechos ciudadanos básicos continúa hasta el día de hoy, a 30 años de esa fecha.


En la actualidad, más de 70 países en el mundo criminalizan la homosexualidad: condenan los actos sexuales entre personas del mismo sexo con penas de prisión, y en al menos cinco de esos países, se mantiene la pena de muerte. El número de países cambia continuamente, ya que algunos dejan de criminalizar la homosexualidad mientras otros instauran nuevas leyes que la condenan.



La mirada patologizante del Modelo Médico-Psiquiátrico hegemónico, y gran parte de la Psicología:

Si bien la OMS quitó la homosexualidad de su manual de ‘enfermedades’ en 1990, recién en el 2018 (28 años después) quitó del CIE-11 (Clasificación Internacional de Enfermedades, que entrará en vigencia en 2022 para sustituir a la del año 1990) a la “transexualidad”, aunque pasa a llamarla "incongruencia de género". Si bien es un cambio importante de gradiente, se mantiene la patologización de las personas trans.

Por su parte, el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales, elaborado por la Asociación Americana de Psiquiatría -APA-) quitó el "Trastorno de la Identidad de Género" en su quinta edición, del año 2013. Las personas transexuales ya no serían enfermas mentales, sin embargo, según figura en el DSM-5, sufrirían de una nueva clase diagnóstica: “disforia de género”.

El concepto disforia de género fue acuñado por el médico inglés Norman Fisk (1974) para referirse al malestar personal resultante del conflicto entre la identidad de género y el sexo biológico. Esta reclasificación de la APA pretende ser menos estigmatizante, o al menos ya no figura junto al “exhibicionismo” o la “pedofilia”, como sí figuraba en las versiones previas.



Casi al mismo tiempo que el DSM excluyó a la homosexualidad de su listado (gracias, en gran medida, a la presión ejercida por los movimientos de gays y lesbianas), incluyó la transexualidad en su tercera edición -de 1980-, debido en buena medida a la presión ejercida por la denominada The World Professional Association for Transgender Health (WPATH). Esta asociación, con sede en Estados Unidos, fue creada en 1979 por un grupo de profesionales que trabajaban con personas trans. Con la inclusión de la transexualidad en el DSM, la WPATH quería abrir nuevas posibilidades legales y sociales para estas personas en Estados Unidos. La tipificación de la transexualidad como un trastorno mental, servía de fundamento para que el costo de ‘la terapia’ de tratamiento hormonal y las cirugías de reasignación sexual fueran asumidas total o parcialmente por las aseguradoras privadas y/o por algunos sistemas sanitarios públicos.

Sin embargo, el acceso a los recursos sanitarios para personas trans* debería considerarse un derecho, y no estar sujeto a requisitos médicos-clínicos patologizantes (intervenciones quirúrgicas), ni a evaluaciones/diagnósticos psicológico-psiquiátricas.

En ese sentido, la Ley argentina (Ley N° 26.743, de Identidad de Género) es de las más avanzadas del mundo, pues ni siquiera hace falta su judicialización, basta con un trámite administrativo (claro que una cosa es la letra de la Ley, y otra cosa es la aplicación real en la práctica, que no está exenta de dificultades y obstáculos).



En muchos sitios web, vi -y veo- definiciones equivocadísimas (incluso en páginas que gozan de cierto prestigio, y algunas, son páginas de ‘profesionales’), por ejemplo:

“Mujer transexual: son hombres -sexo morfológico- con identidad femenina, identificándose de forma estable y permanente como mujer”. “Hombre transexual: son mujeres -sexo morfológico- con identidad masculina, identificándose de forma estable y permanente como hombre”.

NOO! Una “Mujer Trans” no es un ‘hombre que se siente mujer’; ni un Varón Trans es una ‘mujer que se siente varón’… No tiene “genitales masculinos” ni “femeninos”… Lo “masculino” o “femenino” son una clasificación cultural arbitraria, la naturaleza humana NO tiene ‘esencias’ ni es ‘binaria’, sino ‘histórico-social’, diversa, y más que diversa, es múltiple, compleja.

Ahora… ¿Qué es “sexo morfológico Mujer”??

Ser ‘hombre’ o ‘mujer’ no tiene nada que ver con el sexo ni con la morfología, no tiene que ver con los genes ni con los cromosomas; Hombre o Mujer (o travesti, trans, torta, marika, chique no binarie, etc.) son posicionamientos subjetivos, son identidades sentidas y registradas por cada quien…


Por eso afirmamos que los genitales no determinan quiénes somos (nuestro Género) ni qué nos atrae (la orientación sexual), y que por ello “hay niños con vulva, y niñas con pene”.

Aún hoy, año 2020, muchxs docentes, médicxs, psicólogxs, psiquiatras, etc., confunden identidad de género, expresión de género, y orientación sexual… lo que demuestra su desconocimiento sobre estos temas, y que en su práctica profesional no hace más que acrecentar la iatrogenia (daño no deseado ni buscado en la salud de una persona, causado o provocado por un acto médico legítimo y avalado, destinado a curar o mejorar una patología determinada).


Es preocupante, y lo digo cada vez que puedo, que el Estado no imponga en las instituciones educativas (públicas y privadas) una real y transversal Educación Sexual Integral, y que en todos los centros de formación docente y universidades no se enseñe con “Perspectiva de Géneros/LGBTIQ+”.



Sufrimiento y Patologización como Experiencia del 'Campo Relacional':

‘Disforia’, es el antónimo de ‘Euforia’… Ahora bien, las personas Trans, y sobre todo en su niñez, no sienten ‘disforia’ ni angustia alguna por lo que son o lo que sienten, al menos hasta el momento en que su entorno comienza a reprimirles y censurarles: El malestar, la angustia y todos los problemas que pueden llegar a registrar, se debe a que aún, en nuestra cultura, todo aquello que no encaja en los márgenes patriarcales (cis*-hétero-normativos) se castiga, se penaliza, se patologiza, y pasa a ser una ‘anomalía’, ‘desviación’, ‘enfermedad’ (y como vimos, en algunos países, hasta un crimen penado por la ley)…

Por algo se popularizó la expresión –poco feliz– de “Salir del closet”, referida a aquella otra expresión “todxs tienen un muertx en el placard”, que alude a ‘revelar el delito’, a mostrar aquello (criminal) que se oculta…


El problema no es la masa, sino el molde

El entorno familiar de ese o esa niñe, es quien le demuestra que hay algo malo con elle, de que hace, siente o se percibe de modo ‘equivocado’.

Su familia, a veces con las mejores intenciones, se preocupa, se pregunta qué le sucede, qué hicieron “mal”, en qué fallaron, o lamentan el “castigo de Dios” que ‘les tocó’…

Pero ES ESO lo que genera sufrimiento en les niñes-adolescentes y adultes Trans… Es la sociedad la que estigmatiza, pues no habilita una ‘categoría’ (como la de niñez trans: niños con vulva, niñas con pene) para poder encuadrar y tramitar esta experiencia de un modo respetuoso y normalizado.

Dejo aquí el LINK la película “Mi vida en Rosa”, de 1997, donde se muestra un fragmento de la vida de “Ludovico”, una niña trans (la cual no pudo llegar a ‘ser’ quien verdaderamente sentía ser, ya que la tratan en masculino durante todo el film).

https://ok.ru/video/32979159771

Retomando el tema de la ‘disforia’ (en tanto displacer, angustia, malestar), la padecen otras personas en base a muchos otros motivos o atributos, por ejemplo, de tipo corporal… Pero no figuran en el DSM, por ejemplo, quienes tienen las orejas o la nariz muy grande… E insisto: la disforia es en tanto la cultura marca un patrón de ‘normalidad’ a seguir. Si esas diferencias no fuese catalogadas de modo negativo, no habría ningún malestar.

Desde ya, no hay que pedirle peras al olmos, el DSM es un manual clasificatorio, y como tal, tiene cosas a favor y en contra, dependiendo de quién/es y para qué se utilice.

Las personas trans no nacen disfóricas, ni son disfóricas por 'ser trans', ni tienen porqué serlo nunca si son acompañadas por su entorno (familiar, social, institucional), respetando su desarrollo conforme a su identidad de género. Si se les respetase y acompañase desde la aceptación y el amor, como a cualquier otrx niñe, podrían vivir con ‘euforia’ de género, y no con una constante amenaza, temor y sufrimiento.


La discriminación y las violencias hacia estas personas y grupos LGBTIQ+ (junto con las Violencias Machistas que afectan a niños, niñas y mujeres) son ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN SOCIAL’, y constituyen una (otra) verdadera Pandemia (enfermedad que se extiende por muchos países y afecta a casi todos los individuos de una región).



En la mayoría de los países de occidente, donde no está penada ni patologizada la homosexualidad ni la condición ‘Trans’ (como es el caso de Argentina), ya desde su niñez, estas personas son burladas, silenciadas, reprimidas, golpeadas, abusadas, amenazadas, aterrorizadas, castigadas, denigradas, violadas, juzgadas, y condenadas por sus propias familias, comunidades (vecinal, educativa, religiosa), por las instituciones del Estado, etc. Muchas, producto de todas las violencias que reciben y del sufrimiento que padecen, terminan por suicidarse (en especial durante la adolescencia) o terminar asesinadas (o muertas por la vulnerabilidad a la que son arrojadas)… El promedio de vida de las personas trans, sigue siendo de entre 35 y 40 años.

La sigla LGBTIQ+, si la analizamos, engloba a personas que son discriminadas por su Orientación Sexual “no-heterosexual” (LGB+), y por su Identidad de Género “no-cis*” (TIQ+).

Si incluso hoy, 1 niñx despierta rechazo en su entorno por no hacer / comportarse o porque no le gusta aquello o aquellxs que ‘se espera’ según su género, imaginen el desconcierto y el horror que aún a muchxs les genera que 1 niñx manifieste sentirse (“SER”) de otro género, es decir, de un género distinto al cual le asignaron al nacer en función de sus genitales externos…



Que suceda eso (que se manifiesten así en su niñez) da cuenta de que no se trata de una ‘ideología’, ni de una ‘implantación’, ni de un forzamiento externo…

O vamos!, ¿acaso sospechan eso si una personita que nació con vulva y vagina, dice que “se siente nena”? ¿Y por qué no sospechamos?: Pues porque coincide con ‘nuestras expectativas’!

Y posiblemente le perforaron las orejas a meses de nacer, le dejaron crecer el pelo, se lo trenzaron y se lo ataron con elásticos coloridos, le regalaron toneladas de ropa rosa, juguetes “de nena” (muñecas y cocinitas o juegos de té, que exaltan el ‘ser madre’ y ‘ama de casa’), le dijeron que las niñas no corren, la reprendieron si se sentaba con las piernas abiertas, le advirtieron que no puede hacer “cosas de niño” (como trepar árboles, jugar a la lucha, revolcarse por el piso, etc.), le preguntaron "qué niñito le gusta", que "quién será su novio"… (entre otro millón de cosas). Y ni hablemos de las imposiciones religiosas además de las morales…

Pero Noo!, ¿cómo van a sospechar de que ahí hubo una imposición violenta o adoctrinamiento, si tiene vulva y vagina!!?; es “lo normal”!, ahí no hay "ideología", es "lo natural!" (o eso dicen…).

¿Creen que, acaso, el hecho de que tenga vulva tiene algo que ver con todo aquello? ¿Creen que de la vulva hay conexiones directas a su cerebro que la llevan a pensar, hablar, hacer y sentir de un modo distinto a un infante que nació con pene y testículos??

Pues no… El Género (él, ella, le), y la identidad, NO tienen que ver con los genitales; la identidad es una construcción que TODAS LAS PERSONAS hacemos en base a identificaciones, a sensaciones, a sentimientos, a emociones, y muchas veces el entorno puede ser muy rígido en cuanto a sus condicionamientos o imposiciones, pero entre ello y el particular procesamiento de cada persona sobre eso y sobre lo que siente, la hace ser única e irrepetible.



El concepto de “naturalización” tiene que ver con eso, con no sospechar ni cuestionarnos de por qué la mayoría de quienes nacen con pene y testículos se identifican como niños/varones, y la mayoría de quienes nacen con vulva y vagina se identifican como niñas/mujeres… pero como dije, ello NO TIENE absolutamente NADA que ver con los Genitales, sino con el proceso de ‘Socialización’.

El influjo social/familiar, por fuerte que sea –en muchos casos– no alcanza para convertir a una persona en algo que no es, que no siente ser. Les niñes y adolescentes trans son la demostración de ello (y no lo digo/escribo basándome –sólo– en lecturas, sino en experiencia directa con elles y con sus familias).

Y si aún creen que se le puede obligar o convertir a un niño o niña a ‘ser’ (sentirse, comportarse, vestirse, llamarse, expresarse, divertirse, etc.) alguien que no es (de un género no sentido), imaginen cómo se hubiesen sentido si a Uds., a sus 3, 4, 5 o 6 años, sus ‘xadres’ les hubiesen OBLIGADO –con enojo y hasta con violencia– a que se llamen y les llamen por otro nombre, a vestirse con ropas o a que jueguen a cosas que no les agradaban (típicas del “otro género”), y hacerlo en la calle, en el jardín/colegio, en reuniones familiares, etc.… (Ni les digo que “lo prueben” con hijes o sobrinxs porque sería el equivalente a torturarles… y no elijo esa palabra al azar).

¿Se dan cuenta lo cruel e inhumano que es pedirle a un/a niñe o adolescente "que espere" (que se aguante) hasta los 18 años para poder "Ser quien siente ser"?

Realmente esy les niñes, adolescentes y adultes trans lo viven comouna tortura, una humillación pública cada día, cada vez que les ven o les tratan o les llaman con un pronombre o nombre con el que NO se sienten identificadxs.



Hace años (pero también hoy), a nivel general, se decía / crecía que: o sos nene, o sos nena, o sos maricón, o sos marimacho… Y, después, había “otrOs” que eran “putos vestidos de mujer” (travestis / mujeres trans). Claro, ni se les cruzaba por la mente que ESA** travesti parada en una esquina o en el costado de una ruta, había sido UNA** niña, a la cual, por haber nacido con pito, la castigaron toda su vida, y finalmente la expulsaron de su familia, del colegio, del mercado de trabajo, y fue arrojada a “un campo de concentración a cielo abierto” (como dice una sobreviviente de prostitución).



Algo de mi implicación:

Somos tan hijxs de nuestrxs ‘xadres’, como de nuestro tiempo y de nuestra cultura, y como “buen hijo” de la cultura patriarcal (que es cis-hétero-sexista), crecí con prejuicio y aversión a ‘lo distinto’, a lo que no conocía ni entendía (incluyendo personas LGBT). En la adolescencia, tuve la suerte de toparme con lecturas y personas (y contextos e influencias ‘contraculturales’) que me llevaron a cuetionar(me) y replantearme muchas cosas, a cambiar posturas y puntos de vista, al igual que emociones, sentimientos, actitudes y conductas.


Un día, me pinté una remera con una fibra gruesa, con la frase “Soy todo lo que Discriminás”, pues sentía tremendamente injusto que se juzgara a cualquier persona según su orientación y gusto sexual (como así también por su color de piel, ideología, credo, corporalidad, etc.). Fue la manera en que, a los 16 o 17 años, encontré para tomar postura, y transmitirle a cualquiera que me cruzara que, sin sentía rechazo hacia “putos”, “maricas”, “gays”, y tantas otras palabras convertidas en ‘insultos’, también debería sentir rechazo por mí, pues iba a estar parado ‘en la otra vereda’, del lado de lxs marginadxs y discriminadxs, de lxs rechazadxs.

Muchos años después, participando de una agrupación juvenil contracultural, esa frase se convirtió en canción (escrita colectivamente con muchos aportes anónimos), y en el nombre de un compilado de bandas ‘under’ “contra la discriminación y la violencia del sistema”.


Cada quien a su modo, y desde su lugar, puede contribuir para que la discriminación por orientación sexual e identidad de género sea algo arcaico, propio de una sociedad ‘atrasada’ y prejuiciosa; y para que la consideración o juicio acerca de una persona, sea a partir de sus acciones, de sus ideas, de sus valores y de sus aspiraciones.



Por eso animo a que prestemos atención a todo lo que le transmitimos a les niñes, y no sólo a lo que les decimos, sino sobre todo a lo que hacemos… Y a que reflexionemos sobre los mandatos e imposiciones culturales, y sobre nuestros valores, para hacer de estas infancias y adolescencias actuales, una generación sin prejuicios, y con la libertad de poder llegar más lejos que las generaciones que nos precedieron en la construcción de una sociedad y una realidad más respetuosa de ‘la multiplicidad humana’.



* Cis / Trans: del latín, Cis significa “del lado de acá” o “de este lado”, y Trans significa “al otro lado de”. Se suelen utilizar para designar a personas que se identifican (o no) con el género que se les asignó al nacer. Trans también se utiliza para englobar a personas travestis, transexuales y transgénero.

** Sepan que, cuando se hace referencia a una persona trans, se utilizan los pronombres y sustantivos que corresponden con su género sentido, y no en base a su genitalidad ni a su ‘expresión de género’ (look, modismos, etc.). Cuando tengamos dudas, podemos preguntar con qué pronombre se siente a gusto (ella, él, elle). En el txt resalté ESA y UNA, porque LAS Travestis y LAS mujeres Trans son identidades feminizadas. También hay Varones Trans, a quienes se trata en masculino. Y hay personas no binarias que, a diferencia de LAS Travestis (que no son hombres pero tampoco se identifican como ‘mujeres’) y de LOS varones trans, no son ni Ella ni Él, y se sienten a gusto con el género ‘neutro’: “les” adolescentes, les jóvenes, “le” pibe.



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